martes, 6 de mayo de 2008

23/12/02

Y para variar he venido a sentarme en esta plaza pensando que a lo mejor hoy sí, que sí tengo ganas de remojarme entre sus mendigos y puestos, niños, globos y todo, todo lo demás; y que de tanto remojo a lo mejor hoy sí escupo algo, tengo algo que decirle (¿?) a los papelitos. Pero algún estúpido tiene a Arjona a todo colúmen y es terrible intentar desconectarse de algo tantas veces oído y, sin querer, lo juro, aprendido.

Y me parece, otra vez, que no. Que no lo voy a lograr y todo lo que ponga en esta reluciente libreta no serán sino manchas que no valdrán la pena nunca más. A lo mejor me arrimo a esta náusea de escribir cualquier cosa en un lugar de más permanencia que los papelitos sólo para demostrarme en cualquiera de los posibles futuros que también fui capaz de la nada y del aburrimiento por escrito.

(Es también una prueba de que se puede soportar perfectamente ser nada, ser nadie, ser hastío y cochambre; y que no se trata de un aguantarse “como los machos” sino una continuación naturalísima de la terrible güeva).

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Los suicidas con tedio podemos postergar el gran momento hasta que el azar o el cáncer pulmonar nos hagan el favor.

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