lunes, 23 de marzo de 2009

2 días/ 40 grados--Norte

Empezó con la repetición ad nauseum de "yo no-sé por qué me sien-to ma-al" y conforme la temperatura subía empecé a leer cómo las heroínas de 3 novelas diferentes de Paviċ se reunían en la casa pintada con té; mientras al lado Branchovic, Masudi y Sulik planeaban la venganza contra Milorad. Entonces imaginé que la mí enfermedad venía del libro de Paviċ, Los 7 pecados capitales, y que la combinación de los astros con la lectura oportuna de ese cuento desataban fuerzas contrarias. Pensé en un huevo cocido y me pregunté por qué. Entonces me acordé del gigante de botas rojas y todos los magos que visitó para aliviar su grandura y así poder casarse. Pero eso poco o nada tenía que ver con Sulik y la motivación de su venganza, la fiebre que me hacía tener movimiento aéreos, las olas que embatían mi espalda hasta reventar en los pies. Me quebrarían los pies. La mosca de ojos miles rojos que me bordeaba las comisuras de los labios. ¿quién comera primero del otro?, me decía. Lynch y Jarmush se tocaron por cuatro segundos cuando Tom Waits empezó a cantar "I was alright, for a while, I could smile, for a while" y supe que había banda, que la "L" linearidad de Jarmush se podía descubrir si me fijaba bien porque todo parecía partirse en tres, a veces en once... [pero la gente no dejaba de interrumpirme desde el Ollin Khan] ...a lo mejor era cosa de series de fibonacci o de otras series, como el capítulo del Dr House sobre la Fst y algo sobre una papa ¿o era un huevo cocido? El mismo huevo cocido que tenía Sulik en su cabecera, el que le regalaba un minuto de tiempo, el mismo que quiso romper cuando Milorad le ponía la almohada en la cara, y que no pudo. Sulik quiere vengar las muertes de Masudi y Brankovich porque son él mismo y el demonio; y no quiere que se sepa, caza en mis sueños liberados por la fiebre esa respuesta para que no se sepa y deben existir otras cosas, seguro más importantes, que ya no puedo recordar ni articular de esta forma. Este sabor a metal en la boca no puede ser sino un rastro de la llave de la prisión de la princesa Ateh, estuve allí aunque no lo recuerde y sólo me quede el huevo duro como algo que no viene al caso. Tendré que buscar su mensaje de confirmación en el caparazón de las tortugas.

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