martes, 30 de septiembre de 2008

Hoy no es 15 de septiembre

Hoy no es 15 de septiembre, ni primero de enero. En realidad no sé qué día es; uno cualquiera, uno más, uno menos. ¿Qué día es este día que no es otro? Un domingo donde hay que revelarse porque el lunes. Otro día de palabras para seguir palabrando: si fueran sólidas, las palabras, hubiera acabado debajo de toneladas y toneladas de letras que en su momento volaron alto, destazaron, amaron, se preguntaron, palabraron. No es verdad, sí me gustó el slam, pero no la repetición de la rima o el descubrimiento: descubrir América por segunda vez pierde un poco de emoción y haberla descubierto diez veces en el mismo día es una definición del tedio. ¡Ahora soy crítico literario! ¿crítico de la palabra? ¿palabrero que no sabe callarse? Notas para perder la memoria: Tomar fotos a/desde el teatro del pueblo y averiguar esa cúpula o dibujarla con sus grietas y la señora gorda en bata rosa. Un taxista conduce desde afuera, casi corriendo, su taxi. A mí también me pareció una imagen normal en un principio, pero no iba empujando y tal vez esta ligera pendiente de la calle hiciera que no fuera necesario empujar, ¿por qué corre desde fuera? ¿por qué no entra? Tienes cara de idiota, de la clase de idiotas que no se han dado cuenta, no han notado la calvicie de la madre, la inmensa papada del padre y siguen sonriendo a la gente con autocomplacencia, con gesto de eructo, con sonrisa de eructo de idiota que no se ha dado cuenta. En cambio, usted mira sin mirar, las ojeras gruesas le estiran la mirada para abajo y eso da la impresión de que esa nada a la que mira se encuentra más bien arriba ya veces vuela de afuera hacia adentro del local terriblemente cool y literario, que definitivamente lo aburre y todo le aburre, incluso ese pequeño grupo heterogéneo que son ni más ni menos que todos los poetas en comité internacional à la recherche de birra fredda. ¿A quién se le ocurrió poner los marcos dorados a las fotos casi fotos? Usted tiene la respuesta y ríe con los ojos y las ojeras, a punto de la carcajada sus brazos cruzados lo contienen y la nada de arriba, la nada que vuela de adentro a afuera lo distrae. Hasta Björk suena intelectual y de no ser por la familia que no ha dejado de mirar las pantallitas brillantes de sus celulares, hasta podría decir que es un café agradable -ahora soy M. Ego, en train d'écrire la critique définitive- ¿A qué hora se me dividió la lengua? Yo pensaba sentarme en el café del centro, que está casi enfrente del principal, ¿recuerdas?, no había otra cosa abierta y parecía que iban a cerrar, pero me sirvieron un cortado y una dona glaseada. Pues eso mismo, decidí venir a sentarme aquí y recordarte una vez más, con presencia cercana, con ausencia precisa de la no sombra que recorta la luz o nada se parece a esta soledad contigo.

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